Como en todo el Andévalo en la zona se han encontrado restos del ser humano en la época prehistórica.

El territorio que ocupa la población actual estuvo en primer lugar habitado por los Celtas Beturienses. Durante la romanización de esta zona, la cual se realizó hacia el año 194 a. C., el territorio estaba formado por pequeñas casas fortificadas o castilluelos que servían de auxiliares al castillo principal o Praesidium. Estos eran unas casas militares o de descanso que existían a ciertas distancias y donde se encontraban los almacenes para proveer a los ejércitos transeúntes del camino que iba desde la desembocadura del Guadiana hasta la ciudad de Mérida.

En la época musulmana, el lugar pertenecía a la Cora de Niebla, tras la Reconquista, pasó a formar parte de la casa de los duques de Béjar, segregándose después en el marquesado de Gibraleón, por entonces el lugar era conocido como el Lugar de los Castillejos.

El 22 de Julio de 1631 por medio de Carta Real, S.M. Felipe IV, concede al Lugar de los Castillejos el título de Villa, y con él una serie de privilegios a sus habitantes.

La Villa en el s. XIX sufrió como poca la invasión de las tropas napoleónicas con su efecto devastador tanto en la población como en las cosechas. El vecindario quedó destrozado, casas y cosechas arrasadas, se llevaron el ganado,... este estado en que quedó la Villa de los Castillejos se debió al hecho de que el cuartel general de las tropas francesas se encontraba en la propia villa.

Terminada la Guerra de Independencia el municipio volvió a resurgir poco a poco dedicándose la población a cuidar sus escasas tierras y a trabajar la dehesa. En el s. XX el municipio sufre un retroceso geográfico, sobre todo en los años sesenta debido al éxodo rural hacia la capital.

Trámites Relacionados

    Actualmente no hay información

Eventos Relacionados